2 Palabras que podrían salvar su matrimonio

Cada semana, la mitad de mis entrevistas son con parejas en dificultad. Parece cada vez más, que la vida en pareja no es fácil. Pero hay esperanza…

Acaso el matrimonio depende sólo de dos palabras. Por supuesto que NO, ya que mantener la armonía en la vida de pareja requiere un compromiso sostenido y mantenido. Sin embargo, 2 palabras pueden hacer la diferencia: pasión y compasión.

Está bien la pasión ¿pero la compasión por mi esposa o mi esposo?

Permítame explicarle un principio bien simple: “¡No hay pasión sin compasión!”

¿Qué es la compasión?

La compasión es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y sentir lo que él siente. En mi trabajo con las parejas, debo desarrollar y mantener constantemente mi compasión hacia ellos. Como no puedo pasar horas y horas con cada uno, debo entrar en sus vidas bastante rápido, debo aprender en un corto periodo de tiempo a comprender lo que ellos viven y a experimentar lo que sienten. A veces, yo siento más compasión por ellos de la que ellos sienten el uno por el otro. Eso me hace imaginarme lo que es la vida en los zapatos de uno y del otro.

Para esto, necesito en mi pensamiento, hacerme algunas preguntas:

  • ¿Cómo me sentiría yo en la condición de esta persona?
  • ¿Cómo sería mi vida si tuviera que vivir con él o con ella?
  • ¿Cómo habría sido mi vida si yo hubiera crecido en un hogar como el de ellos? ¿Con los padres que tuvieron?
  • ¿Cómo habría sido mi vida con las experiencias pasadas que ellos han tenido?

Rara vez nos hacemos este tipo de preguntas en nuestro propio matrimonio. La mayor parte del tiempo, miramos lo que no tenemos o lo que el otro no nos da. Rara vez, intentamos ponernos en el lugar del otro. No lo olvide: “la compasión es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y sentir lo que él siente”

Cuando ayudo a estos hombres y mujeres que vienen a verme, yo debo llevarlos a desarrollar la compasión de uno por el otro. Ese es el precio a pagar para seguir conectados íntimamente, pero también para mantener la pasión a largo plazo en la relación. En ese sentido, Jesús nos da el ejemplo. El ama apasionadamente a su iglesia y tiene compasión por ella. Recuerde lo que nos dice el Nuevo Testamento:

“Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza…”     Hebreos 4,15

Cuando los conflictos emergen y las disputas se manifiestan, asistimos cada vez al endurecimiento de nuestros corazones. Uno se siente incomprendido, a veces juzgado y también olvidado. Tendemos a encerrarnos en nosotros mismos y así perdemos de vista al otro. En esos momentos, es evidente que la pasión desaparece poco a poco.

¿Qué es la pasión?

No es fácil definir la pasión, creemos que es algo desmesurado. Hollywood nos propone demasiado a menudo una pasión violenta y efímera que deforma la realidad del amor. Para simplificar, la pasión se define como la expresión de una emoción intensa. Es el amor intenso y sostenido. El amor que se mantiene a través de un compromiso a largo plazo y también la manifestación de una pasión profunda. No es una simple llamarada, sino la garantía de un buen fuego que calienta el alma.

La palabra pasión en su origen latino significa “sufrimiento”. Hay entonces, en toda relación amorosa, una parte de sufrimiento. Como uno no es indiferente al otro, afecta nuestro valor y autoestima. Lo que él o ella dice o hace nos afecta. Es por esto que el riesgo de endurecer el corazón existe. Un corazón duro, evidentemente, pierde sus propiedades, es decir, su capacidad de experimentar buenos sentimientos. La ternura deja lugar a la frustración y la complicidad a la ira.

¿Existe una solución en esos momentos? Respuesta: la compasión. La compasión tiene la misma raíz latina que la pasión. Pero, esta vez, significa “sufrir con”. Recuerde que no hay jamás pasión sin compasión. Es por esto, que hay que hacer todos nuestros esfuerzos por…

  • comprender más que buscar ser comprendido,
  • escuchar en vez de ser escuchado,
  • amar en vez de buscar ser amado.

Usted estará de acuerdo que eso no es nada fácil.

La cuestión es la siguiente: “¿Hay algo más hermoso en la vida que una joven pareja de enamorados? ¿Hay algo más hermoso que un amor que nace?” Y la respuesta es: “Sí, hay algo más grande y más hermoso. Es el espectáculo de un hombre anciano y una mujer anciana terminando sus días en el mismo caminar. Sus manos son huesudas, pero todavía se cierran juntas. Sus caras están cubiertas de arrugas, pero permanecen radiantes de amor y de afección. Sus corazones están cansados y a veces desgastados, pero permanecen suficientemente fuertes para poder amar todavía y cuidar el uno del otro. SI, hay algo más hermoso y más fuerte que un nuevo amor. ¡UN VIEJO AMOR!” Autor desconocido.

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