¿POR QUÉ LA GENTE NO MANTIENE SUS PROPÓSITOS?

Al principio del año, es costumbre hacer sus propósitos. Queremos que las cosas cambien y nos decimos que esta vez será la buena que ahora si nos vamos a cuidar.

Las estadísticas de la Universidad de Scranton (Estados Unidos) revelan que más de la mitad de la población americana hace propósitos, y que solo aproximadamente 8% los logran.

Aquí están los 10 propósitos más comunes de 2014:

  • Perder peso
  • Organizarse mejor
  • Gastar menos y economizar más
  • Disfrutar plenamente de la vida
  • Estar en forma y cuidar su salud
  • Aprender alguna cosa nueva
  • Parar de fumar
  • Ayudar a los demás a realizar su sueño
  • Enamorarse a primera vista
  • Pasar más tiempo en familia

¿Qué es lo que le impide, a pesar de su buena voluntad, conservar sus propósitos? ¿Qué es lo que lo hace darse por vencido en el camino, a pesar de un comienzo bien intencionado? En el plano espiritual ¿qué le impide ser más asiduo para apartarse para Dios? ¿Qué para ser fiel a su tiempo de oración? ¿Qué en su servicio?

Por supuesto que es imposible identificar un sólo factor, existen varios, ciertos son relacionados a nuestra personalidad. Permítame usted darle algunas pistas:

No tener objetivos precisos

Precise lo que usted desea realmente. Por ejemplo, adelgazar es un objetivo impreciso. Perder 2 kilos es un objetivo preciso. Un objetivo es más susceptible de realizarse si es preciso cuantitativamente, mesurable y tiene una fecha límite. Deseo perder 2 kilos en cinco semanas es más susceptible de centralizar nuestra energía que el desear adelgazar. Un objetivo preciso nos impide distraernos o perder de vista la meta por las distracciones que inevitablemente surgen.

“El trabajo trae ganancias, ¡pero el solo hablar lleva a la pobreza!” (Proverbios 14.23)

No tener un plan de acción preciso

Los propósitos se quedan en intenciones. Una intención es noble en sí, pero no cambia nada. La intención da una dirección y expresa un deseo, una representación de lo que uno quisiera ver realizado. El cambio se da en la acción. Entonces para cambiar, se necesita un plan de acción.

“Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?

Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieron, no comiencen a hacer burla de él, diciendo: este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” (Lucas 14.28-30)

No rodearse de gente negativa

A menudo estamos, desgraciadamente rodeados de personas escépticas y negativas. Cuando estamos luchando con nosotros mismos para sacar valor, ellos logran con una palabra, apagar nuestra motivación. Al contrario, escoja usted personas de confianza en su vida como interlocutores y motivadores fieles. Cuando usted tenga falta de motivación, ellos le animarán, le ayudarán y estimularán.

“Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades” (Proverbios 13.20)

Falta de perseverancia

No hay nada fácil ni mágico en la vida. Es por eso que la perseverancia es necesaria. La gente perseverante obtiene resultados que la gente no perseverante no obtendrá jamás. La perseverancia es una cualidad, una virtud que nos mantiene firmes en nuestro objetivo, y esto a pesar de los obstáculos, a pesar de la duración y de los contratiempos.

“Más deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para cumplimiento de la esperanza. Que no os hagáis perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” (Hebreos 6.11-12)

El autor de la carta a los hebreos identifica varias veces la perseverancia como la clave para la obtención de las promesas. Abraham mismo, padre de la fe, debió perseverar para ver el cumplimiento de las promesas que Dios le había hecho. Él no es el único, piense en estos héroes de la fe:

  • Noé: es por la perseverancia que construyó un arca a pesar de los sarcasmos de la gente que lo rodeaba.
  • Abraham: es por la perseverancia que partió, en fe, sin saber a dónde iba.
  • Jacob: es por la perseverancia que trabajó 14 años para su suegro y así obtuvo el corazón de la bella Raquel.
  • José: es por la perseverancia que continuó viviendo a pesar de la traición, el rechazo y la injusticia.
  • Moisés: es por la perseverancia que duró 40 años en el desierto con los incrédulos avanzando hacia la Tierra prometida.
  • Elías: es por la perseverancia que esperó pacientemente la nube que anunciaba la lluvia.
  • David: es por la perseverancia que se mantuvo firme ante los ataques repetidos de Saúl.

Ahora no olvide que hacer propósitos es fácil ¡pero mantenerlos lo es más!

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