USTED DEBERÍA SACAR UNA LECCIÓN DE AQUELLO QUE LE OCURRE

Una de las tareas más arduas en la vida consiste en reconocer y aprender una lección de lo que nos pasa. Necesitamos valor para meditar en aquello que nos ha hecho tanto mal en ciertas ocasiones.

Alguien dijo un día «las lecciones que uno aprende por sí mismo poseen un mayor valor que las lecciones aprendidas de otros». La persona que mira en su vida, lo pasado, lo que vive en el momento presente, así como los años que le quedan, aprende tanto de sus éxitos como de sus fracasos. Es necesario recordar constantemente que las experiencias pasadas −ya sean positivas o negativas, agradables o desagradables− constituyen una guía para construir el futuro y así asegurar un porvenir prometedor.

«La vida es una sucesión de lecciones que deben ser vividas para ser comprendidas» Emerson.

Tome unos instantes para contemplar su vida y hacerse las sabias preguntas que todos nos deberíamos preguntar en algún momento. Hágalo respecto a todos los aspectos de su vida: su trabajo, sus relaciones, etc.

  • ¿Cómo está mi vida? ¿Mi trabajo? ¿Mi matrimonio?
  • Si pudiera recomenzar alguna etapa de mi vida ¿qué haría de manera diferente?
  • ¿Qué lecciones puedo obtener de mis fracasos pasados?
  • ¿Qué es lo que motiva mis elecciones la mayor parte del tiempo?

Pero la cuestión más importante es la siguiente: ¿qué es lo que me ha puesto en donde estoy en este momento de mi vida? Se entiende, entonces, que tratamos de comprender por qué me encuentro en el lugar en el que estoy, haciendo lo que hago, viviendo como vivo y estando con la gente con la que estoy. La respuesta incluye cuatro posibilidades:

Estoy en donde estoy porque hay…

  1. Cosas que hice e hice bien al hacerlas
  2. Cosas que hice que no debí hacer
  3. Cosas que no hice y que debí hacer
  4. Cosas que no hice y que hice bien al no hacerlas

¿Cuál es la utilidad de detenerse a reflexionar en dónde nos encontramos? Simplemente para evitar las repeticiones incesantes que nos llevan siempre a los mismos errores, a los mismos dolores que nos desgastan, nos afectan y envenenan irremediablemente nuestra vida. En realidad, parece que la vida funciona de tal manera que una lección no aprendida está condenada a repetirse hasta ser asimilada.

Existen dos grandes dramas en la vida: el primero es desperdiciar nuestra vida. Sin embargo, hay esperanza, ya que con Jesús tenemos acceso a una nueva vida en la que todo puede cambiar. Nosotros podemos recomenzar de una manera diferente. No obstante, hay un segundo drama mayor que el primero. Ciertas personas logran perder su segunda vida. ¿Por qué? Por las cuatro razones mencionadas anteriormente y, sobre todo, porque no toman lección de los errores y fracasos pasados.

El Dr. Martyn Lloyd Jones cree que todas estas circunstancias que nos afectan producen en nosotros un proceso de transformación. «Debemos −dice− observar y tratar de sacar las lecciones que éstas conllevan, buscando continuamente comprender». Dios revela las consecuencias producidas por los deseos oscuros que cultivamos así como los actos insensatos que hacemos. Sus intenciones son como las de un padre. Él quiere, a todo precio, evitarnos sufrimientos inútiles; pero continúa siendo nuestra la responsabilidad de sacar las lecciones de todas esas experiencias.

El apóstol Pablo, al relatar las peripecias del pueblo de Dios en el desierto, decía:

«Esas cosas sucedieron como una advertencia para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo como hicieron ellos…» (1Cor. 10:6)

Una de las grandes propiedades de las Santas Escrituras es su función educativa. Sin embargo, estudiamos la Biblia para mejorar nuestra teología más que para aprender a vivir mejor. La Biblia es el libro de la Vida. No solamente nos procura la vida, sino que también nos ayuda a sacar lo mejor de nuestro paso por la Tierra. El único medio de asumirnos y hacernos cargo de nuestra vida, nuestro matrimonio, nuestro trabajo y nuestra existencia misma consiste en aprender nuestras lecciones. El pasado es una escuela maravillosa. Nos revela mucho sobre nuestro caminar y el camino andado, pero sobretodo acerca de nosotros.

«Dios nos permite vivir periodos bajos en la vida a fin de enseñarnos lecciones que no podríamos aprender de ninguna otra manera» C.S. Lewis.

Permítame, en ese sentido, darle algunos consejos prácticos para ayudarle a sacar las lecciones de su vida:

  • Deténgase y tome el tiempo de revisar y reflexionar en los eventos de su vida.
  • Anote los eventos que le marcaron, aquellos que afectaron positiva o negativamente el desarrollo de su vida.
  • Ante los eventos negativos, hágase usted la pregunta “¿Qué es lo que hubiera podido hacer diferentemente?”
  • Ante los éxitos, reflexione en lo que hizo y en los motivos que le animaron.
  • Haga el compromiso de reflexionar antes de actuar y hacer elecciones sabias.
  • Pida la ayuda de Dios. ¡Él es la luz del mundo! Seguramente, él podrá iluminar su camino.
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